Lo roto no se tira, se recompone

Ayer, cuando Yoelkis Céspedes cogió aquel fly en el jardín derecho, me quedé anonadada, compungida, taciturna… Ya había gritado demasiado durante el juego cada vez que los granmenses llenaban las bases y al final no salía el batazo más oportuno. En ese momento solo mi esposo y mis hijos demostraron alborozo. YO SÍ QUE ESTABA FELIZ, PORQUE SOY ALAZANA A MATARME, pero a mi mente vino entonces un pensamiento… “pobre de Alarcón, él solo quería ganar ventaja y ponerse en posición anotadora.”